Si tuviera que aconsejar a alguien, le diría sin duda alguna “ten suerte”. Pero la suerte es un bien escaso que aparece y desaparece en un tris y por supuesto no se encuentra: te encuentra a tí. Cuando llame a tu puerta, no le des largas. Me estoy acordando de aquel día que desesperanzado de encontrar a alguien que aceptara la tarea de transcribir mis temas, me topé con algo inesperado, y esto es, que encontré a alguien que se comprometía a palabras mayores: realizarme un disco final. Estoy hablando de Alberto Quintero, ex integrante de la Orquesta Mondragón, director de orquesta, compositor, arreglista y en resumidas cuentas, artista genial. Como esta es una historia mágica, tengo que ir presentando a todos los personajes del cuento. Había una vez… en un lugar de… y entonces, ¡zas!…aquí es donde encuentro la dichosa lámpara Internet…y froté… suavemente la pantalla, cuando me salió… Alberto. El creyó en mi música, y por eso ahora estoy escribiendo estas lineas.

              Grease,  Peter Pan, La magia de Broadway, My fair lady… qué sé yo… Alberto, ha dirigido los mejores musicales de la cartelera y sin embargo es una persona realmente jóven que a pesar de ello puede presumir de contar con un currículum realmente brillante, con importantes galardones,  entre ellos el premio de las Artes Escénicas. Hoy en día me da casi pánico pensar que unas semanas antes o unas semanas después este acto del cuento no se hubiera podido materializar. En realidad todo se alió para que en el momento exacto yo pudiera comenzar a andar mi aventura. Lo digo porque Alberto es una de esas personas que tiene el tiempo contado: si no está confeccionando un arreglo para una orquesta, o un tema para el espectáculo de un artista de gran renombre como Innocence; un informativo, un anuncio para la misma Disney, para una película, para… en fin… es una persona realmente ocupada. Pero cuando le toca a uno, le toca, y a mi me tocó.

                 A Alberto, sólo lo he tratado a través de cartas, por email o mediante via telefónica. A Juan Calleja, ese extraordinario guitarrista que me facilitó, sólo lo conozco por la brillantez de sus toques de guitarra. La conjunción entre Juan y Alberto es total, no en vano, ellos proceden del mismo grupo: La Orquesta Mondragón. Eso se nota. Con estos dos genios, mi composición musical pasó de ser un sueño a una feliz realidad. Para mi fueron unos meses de gran emoción y disfrute.